Andrés Manuel López Obrador pidió a sus legisladores que dejen de apartar bolsas de recursos públicos para proyectos definidos desde el Congreso de la Unión, aquellos que en el pasado generaron moches (porcentajes cobrados por los legisladores a los contratistas implicados): “están para legislar, no para ser gestores”, les dijo AMLO a lo legisladores de Morena de acuerdo con fuentes que estuvieron en la reunión. El tema brincó esta semana y fue tocado por el Presidente justo cuando esta práctica volvió a aparecer en San Lázaro. Esta vez legisladores, particularmente el morenista actor Sergio Mayer, etiquetó recursos destinados al sector cultural, aun cuando Morena había prometido erradicar esta práctica.

El polémico Mayer, presidente de la Comisión de Cultura en San Lázaro, ha sido señalado por su correligionaria Inés Parra como el promotor de cinco mil 960 proyectos que él mismo y diputados del PAN, PRD, PRI y MC palomearon al momento de elaborar el presupuesto 2019. Gracias a esa intermediación, el denominado Programa S268 del Ramo 48-Cultura, el rubro de “eventos culturales” se brincó la austeridad y pasó de 25 mdp en 2018 a 110 mdp para este año. Un enigmático renglón denominado “Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias” fue elevado de 45 a 88 mdp, mientras que otras etiquetas mucho más específicas, como restauración de monumentos públicos, vieron disminuidos sus recursos. Todo esto a mitad de la austeridad de la 4T.

Legisladores (incluidos moreistas) que ven con malos ojos el proceder de Mayer, comenzaron a sospechar algo cuando el actor se integró al comité técnico encargado de validar programas presupuestales. Se suponía que esos comités estarían reservados a personal técnico y que los diputados no interferirían con la revisión. Los críticos a Mayer piden que la Controlaría Interna indague si Mayer ha estado o no impulsando la participación de intérpretes de la música grupera ligada con la empresa en la que él siempre había trabajado: Televisa.

Crónica consultó directamente a Inés Parra, secretaria de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría, quien señala al respecto: “Sí, para los amigos; yo lo he escuchado y se inclina más por los festivales, por eso ahí al Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos (Profest) le aumentan. ¿Por qué le aumentan? Porque es para beneficiar a algunas personas nada más, por eso mismo, voy a solicitar por escrito que me digan los nombres de los beneficiaros del Profest, no nos han dado todo lo que hemos solicitado en la Secretaría de Cultura”.

La Secretaría, dice la legisladora, está en toda la disposición de entregarla, incluso su titular, Alejandra Frausto, quedó formalmente de hacerlo: “Cuando yo les hablo de que la cultura ya se vuelve comercial es porque pueden contratar grupos que no tienen que ver con la cultura de alto nivel o verdaderamente popular”. La legisladora indicó a Crónica que no habría, en lo palomeado por Mayer y legisladores de oposición, fomento a tradiciones, bailes tradicionales, “que hay muchas en cada municipio, en cada estado, sino que ese recurso se utilizaría para bailes más comerciales, entonces no es cultura, a ésta la están rebajando a lo meramente comercial”. Y lanza la pregunta: “¿No sorprende que a Profest, que en 2018 tuvo 25 millones de pesos, hoy tenga 110 millones de pesos, con 89 proyectos aprobados?”

A la par de los festivales de corte comercial, en las discusiones de cultura se vio a los cabilderos de cadenas comerciales de cine y una suspicacia más sobre el manejo presupuestal.

También advierte que al ­PacMyC (Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias) se le asignaron este año 88 millones de pesos para mil 370 proyectos cuyos beneficiarios son “creadores”. Y en este apoyo también hay una irregularidad, señala la diputada: “Al municipio poblano de Coyomeapan se le asignan cinco millones de pesos para una casa de cultura”. El recurso ya está etiquetado para eso y la diputada insiste en que se muestren los documentos que el hoy tres veces alcalde David Celestino Rosas entregó para solicitar el recurso federal.

Rosas tiene la peculiaridad de haber sido panista, priista y antorchista y uno de los mayores beneficiarios del Ramo 23. Aclara que los cinco millones de pesos sólo son para la construcción de la Casa de Cultura. Y no hay presupuesto para brindar servicios culturales en ese lugar. La duda, ¿por qué tanto interés en construirla si no tienen para sueldos de promotores culturales o materiales para acciones a realizarse allí?. “Que se desmenuce hacia dónde y hacia quiénes se ha ido el recurso federal, porque mi obligación es vigilar el presupuesto”, sostiene Parra.

La legisladora también indica que falta ver todo el universo de proyectos aprobados, que son casi dos mil para el Ramo 48.

Y así, muy segura, dice: “Me mantengo en mi postura, y voy a reiterar de manera escrita ante la Contraloría interna lo que manifesté en la comparecencia. Lo que hice público fue que se manoseó el presupuesto para el Programa S268 Apoyos a la Cultura, dentro del Ramo 48.

procedimiento para moche.

La diputada poblana explica que en noviembre y diciembre se vio desfilar a una gran cantidad de “clientes políticos” con sus proyectos bajo el brazo. Dice que creían que seguía “vivo el Ramo 23 de donde salían las bolsas negras” para las obras que los diputados palomeaban.

“En efecto, ya no existe Ramo 23, pero hay que decirlo desde la comisión en la que estoy, hablo de Cultura, se fondeó el clientelismo, y repito basta con revisar las asignaciones a Profest y PacMyC”.

Inés Parra indica que todo esto del palomeo a proyectos se dio en la Comisión Dictaminadora. En las nuevas reglas del proceso legislativo, los diputados ya no deben pertenecer a éstas, justamente para evitar que actuaran como gestores o intermediarios.

Esta comisión la deben integrar funcionarios, expertos, técnicos… pero no diputados. Sin embargo, está la prueba de que Sergio Mayer y una mujer de nombre Linda Gutiérrez estuvieron en la aprobación de proyectos del Ramo 48.

Finalmente, y pese a que la Cámara de Diputados promovió con Bancomext recursos para producciones cinematográficas nacionales, este crédito blando no prevé el fomento a nuevos talentos que impulsen los documentales, de festival ni óperas primas, sino que parece dirigido a filmes comerciales o taquilleros. Sergio Mayer aclaró en su momento al respecto por el momento no se tomará en cuenta la producción de cine llamado culto o de nuevos realizadores. Y allí, una suspicacia más sobre el accionar del legislador-actor.

Fuente: La crónica

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