Por Alberto Alonso Criollo

Las  luchas feministas, en sus desniveles de ritmo, profundidad,  estridencia y hasta contradicciones, expresan las desigualdades; asimetrías sociales, económicas y políticas  de la sociedad mexicana, así como debilidades en el nivel de los modelos culturales en nuestro país. El grito feminista se convierte en una reivindicación democrática,  permanente y legítima en la medida que reclama igualdad; respeto a la  integridad; seguridad e igualdad de oportunidades.  

Ni para donde hacerse,  el reclamo feminista es una constante y cotidiana interpelación a la sociedad en su conjunto y sobre todo a los más poderosos para que no se nos olvide que el respeto hacia las mujeres no sólo es un asunto de discurso público sino de práctica cotidiana. En el extremo, las posiciones radicales expresan también   las contradicciones existentes en nuestra  sociedad. Ni para que asustarse de la beligerancia de algunos cuadros feministas.

En la perspectiva socioeconómica y política la tarea es propiciar el bienestar e impedir la explotación, la violencia y la desigualdad.  En el ámbito cultural la tarea es generar conciencia de  que el modelo machista autoritario debe dar paso al modelo de democracia familiar e incluso al modelo de “Democracia de las emociones” que nos sugiere Anthony Gidens en su célebre texto “Un mundo desbocado” del año 2000.

Claro, todo esto supone, una sociedad de bienestar, desarrollada en sus múltiples dimensiones que al final es el objetivo estratégico de la 4T.  Una sociedad de bienestar, libre y democrática que elimine las asimetrías en el ámbito económico pero también en lo cultural. En este sentido, la lucha feminista es también la lucha liberadora de todos y todas.

Las fuerzas conservadoras al proyecto de AMLO quisieron colgarse de la lucha feminista, para construir rechazo a la 4t. En un proceso  de  impecable dialéctica, la intentona golpista o desestabilizadora  ventilada en esta álgida coyuntura mediática que cobertura la supuesta inconformidad feminista,  se transformará en su contrario.   Sobrevendrá sin duda, una mejor comprensión del contenido delas propuestas de la 4t al lado de los derechos de las mujeres.

Veremos.