“Nos comunicamos a los teléfonos pero contestan gente del Cártel”, reveló a EFE una fuente protegida sobre el secuestro de Donald Chapman y Colby William.

Los ciudadanos estadounidenses Donald Chapman y Colby William, quienes se encontraban cazando en el Rancho La Rosita, fueron secuestrados por presuntos delincuentes que huían de las fuerzas federales tras el enfrentamiento del sábado pasado en Villa Unión, Coahuila.

Chapman, de unos 60 años, y su sobrino, de más de 30, desaparecieron en el rancho de caza situado entre los municipios de Guerrero e Hidalgo.

Chapman y William llegaron al rancho desde el pasado viernes con dos ciudadanos estadounidenses más para cazar venados de cola blanca.

Uno de sus amigos, que los acompañaba, informó de que perdieron contacto con Donald y Colby desde la mañana del sábado.

“Nos comunicamos a los teléfonos móviles pero contestan gente del Cártel”, dijo el ciudadano estadounidense de quien se omite su nombre por su seguridad.

Agregó que los delincuentes también se llevaron dos vehículos, camionetas, propiedad de los ciudadanos estadounidenses.

Los hechos violentos en el norte del estado comenzaron hacia el mediodía del sábado, cuando una caravana de unos 20 vehículos repletos de hombres armados llegaron por caminos vecinales a Villa Unión, un pequeño poblado ubicado unos 60 kilómetros al sur de la frontera de Estados Unidos

Hasta la mañana de este lunes se han registrado la muerte de al menos 22 personas, 16 presuntos delincuentes, dos civiles y cuatro agentes estatales, tras el enfrentamiento entre agentes de las fuerzas de seguridad y supuestos miembros del Cartel del Noreste (CDN).

Cazan a agresores

Fuerzas de seguridad de los diferentes órdenes de Gobierno continúan con un operativo para dar con los sicarios continúa por las brechas que comunican al estado de Coahuila, señaló ayer el gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís.

El mandatario estatal detalló que en esta respuesta del Estado Mexicano a la delincuencia organizada participan elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Policía del Estado y corporaciones de municipios colindantes.

Tras los enfrentamientos se contabilizaron más de mil 500 impactos de armas de grueso calibre en el edificio de la Presidencia municipal, además de patrullas quemadas y vehículos que se encontraban estacionados en la parte posterior, casas dañadas con decenas de impactos de calibre 50, mientras grúas retiran los vehículos que fueron inmovilizados tanto de los delincuentes como patrullas.

El poblado se encuentra desolado, las autoridades no están localizables, señalaron vecinos, quienes muchos están en Piedras Negras o cruzaron la frontera, hasta que se normalice la situación.

Fuente: El Sol de México

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