El divorcio del apóstol Guillermo Maldonado y la profeta Ana Maldonado ha caído en una espiral de acusaciones que tiene como principal atractivo el patrimonio del Ministerio Internacional El Rey Jesús, la iglesia hispana más grande de Estados Unidos, con un valor estimado de 120 millones de dólares.

La iglesia evangélica cristiana El Rey Jesús fue fundada en Miami en 1996 por el matrimonio de Guillermo y Ana Maldonado, originarios de Honduras.

Lo que empezó como un templo en la sala de su casa, con 12 feligreses, se convirtió muchos años después en una megaiglesia que presume una asistencia semanal de 15 mil a 20 mil personas.

Aunque Guillermo Maldonado fue noticia en tiempos recientes por su cercanía al expresidente Donald Trump y sus teorías sobre la pandemia de coronavirus y las vacunas, el fin de su matrimonio lo ha vuelto a poner al centro de la luz pública, sobre todo por los lujos en los que presuntamente vive este pastor evangélico.

Esto sería un delito en caso de que se llegue a probar que Maldonado ha estado extrayendo fondos de la iglesia para beneficio personal.

Según documentos obtenidos por el diario Miami Herald, el matrimonio Maldonado tiene tres propiedades en fraccionamientos exclusivos de Miami, así como una casa de verano en las Bahamas, dos automóviles de lujo, un avión tipo jet Falcon 50 y “es posible” que un yate. La señora Maldonado ignora si esto incluye todos los bienes de su esposo, pero asume que éste también tiene propiedades en Honduras, Colombia e Italia.

La señora Maldonado acusó a su marido de presionarla para firmar documentos financieros sin dejarle revisar el contenido de estos, la sacó de los fondos matrimoniales y le impidió hablar con sus dos hijos. Los abogados de Guillermo Maldonado negaron las acusaciones, señalando que las propiedades en disputa fueron transferidas al hijo de la pareja, Ronald Maldonado.

“Ella alega extraña y falsamente en su petición enmendada que está separada de sus dos hijos y que Ronald ‘no sabe que estas transferencias están a su propio nombre’”, escribió Kathleen Phang, abogada de Guillermo Maldonado. “Sin embargo, ella y Ronald viven juntos bajo el mismo techo, por lo que podría simplemente preguntarle a Ronald sobre las transferencias, pero no lo hace”.

Ana Maldonado solicitó a la corte que su exmarido le ceda la vivienda conyugal principal, el pago de honorarios de los abogados y una distribución “equitativa” de sus bienes.

Del proceso de divorcio puede suscitarse una investigación por inurement, un delito que consiste en que una persona obtenga beneficios personales de los fondos o los bienes de una organización sin fines de lucro, como es el caso de una iglesia.

La señora Maldonado señaló que la iglesia, a través de su exesposo, pudo haber extraído fondos para uso personal del pastor. La iglesia rechazó la acusación:

“Cualquier acusación de participación a sabiendas en transacciones privadas de amortización es falsa e irresponsable. Solo en 2020, regalamos más de 21 millones de libras en alimentos, casi 92 mil comidas y más de 780 mil dólares en asistencia financiera directa a más de 64 mil hogares y 53 iglesias y organizaciones”.

Ana Maldonado ahora encabeza su propia iglesia, llamada Tabernáculo de su Presencia a las Naciones, desde el centro de convenciones de un hotel en Miami. 

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