Especialistas en el tema analizaron lo aprobado y aseguran que es solo un curita frente a un gran problema, que no se resuelve por falta de voluntad política.

En México, más de 97% de los jornaleros agrícolas, poco más de 2.9 millones de personas, no tienen seguridad social, así lo documenta la iniciativa de ley para otorgar este beneficio a los trabajadores del campo eventuales o permanentes, que la Cámara de Diputados aprobó este 2 de octubre y que ahora pasó a la de Senadores para su análisis y aprobación.

El dictamen atiende una demanda esencial de uno de los sectores más marginados y explotados del campo: contar con seguridad social. Pero lo aprobado por los diputados es “tan general” y “deja tantos pendientes” que podría ser apenas “un curita frente a un gran problema”, afirman Antonieta Barrón, académica de la Facultad de Economía de la UNAM, quien desde hace 30 años hace investigación sobre el tema de los jornaleros agrícolas en México, e Isabel Margarita Nemesio, coordinadora general de la Red de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas (REJJA).

Estos jornaleros son trabajadores temporales que se dedican a la siembra, cosecha, recolección y preparación de productos del campo. Hay dos tipos: los locales y los migrantes. Los primeros trabajan en su región de origen, mientras que los segundos se desplazan de sus hogares a otras zonas para laborar y obtener un ingreso.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registra que en el segundo trimestre de 2017, había 2 millones 990 mil 049 jornaleros, de los cuales 10 % eran mujeres. Pero a esa cifra, señala Barrón, hay que sumarle el de las familias que los acompañan, entonces el número de quienes migran a los campos agrícolas crece hasta 9 millones.

La Ley Federal del Trabajo reconoce la figura de los trabajadores estacionales o jornaleros, pero hay un divorcio entre lo legal y la realidad, tal como se asienta en la misma iniciativa de ley para dotarlos de seguridad social, que presentó el diputado de Morena, Francisco Javier Borrego.

“Este tipo de trabajadores no está bien remunerado, el trabajo es eventual, no hay vacaciones, ni reparto de utilidades, ni pago de horas extras, ni jubilaciones, y pocos son los que reciben proporcionalmente aguinaldo y prima vacacional”.

Los empresarios, señala el documento, “violan las garantías mínimas al propiciar y permitir la carencia de contratos colectivos de trabajo, el empleo de menores, las condiciones de hacinamiento, la exposición a agroquímicos y la existencia de guardias blancas”.

Sin embargo, y pese a todos esos atropellos, la iniciativa aprobada por los diputados apenas modifica el artículo 12 de la Ley del Seguro Social.

Con la reforma, se establece que el trabajador estacional o eventual del campo, podrá ser sujeto de aseguramiento del régimen obligatorio de seguridad social cuando presten, en forma permanente o eventual, con carácter físico o moral o unidades económicas sin personalidad jurídica, un servicio remunerado personal y subordinado, cualquiera que sea el acto que le dé origen y cualquiera que sea la personalidad jurídica o la naturaleza económica del patrón aun cuando éste, en virtud de alguna ley especial, esté exento del pago de contribuciones.

El documento remitido al Senado de la República para sus efectos constitucionales, precisa que la prestación de la seguridad social a que tienen derecho los empleados del campo se debe garantizar; no obstante, “en la práctica se encuentran dificultades para su pleno goce”.

Fuente: Animal Político

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