Señalan que son sitios libres de contagio gracias a los protocolos que han instalado y criticaron que a los informales no se les exija.

Atres semanas de haberse decretado el semáforo rojo en la Ciudad de México y el Estado de México, 516 restauranteros hicieron un llamado de auxilio a los gobiernos del Estado de México y de la Ciudad de México, pues la pandemia está provocando su extinción.

A través de una carta abierta, solicitan que sean considerados como actividad esencial para evitar el colapso de la industria.

Tan sólo en el Estado de México antes de la pandemia se tenían registrados 70 mil restaurantes generando 340 mil empleos directos. Hasta el momento han cerrado definitivamente 10 mil unidades, con una pérdida de, al menos, 50 mil empleos directos”, se expresa en la carta.

También se indica que desde el inicio de la pandemia han cerrado 13 mil 500 negocios en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Los restaurantes no podríamos aguantar un día adicional cerrados por la situación que hemos tenido. Nos habían comentado que el cierre iba a ser hasta el día 10 (de enero), sin embargo todas las señales que hemos tenido es que seguramente seguirá el semáforo rojo. 

Estamos verdaderamente dañados en esta segunda ola, pues en la primera tuvimos, de alguna manera, algo de recursos, invertimos ahorros, utilizamos líneas de crédito disponibles”, señaló en entrevista con Excélsior Fernando Salcedo, director general de los restaurantes IHOP.

Salcedo señaló que el anunció del 18 de diciembre sobre el nuevo cierre de las actividades económicas, fue un golpe que los puso “prácticamente en la lona” y mantenerse –más allá de próximo domingo– bajo el esquema de servicio a domicilio o para llevar, los dejaría sin recursos para subsistir ya que esto sólo representa 10% de sus ingresos.

Lo que nosotros pretendemos es seguir operando en semáforo rojo como lo han hecho en algunos estados. Desde un principio (los restauranteros) tomaron  todas las medidas de higiene que nos establecieron, protocolos muy estrictos en cuanto a seguridad, en cuanto a distancia, y realmente los restaurantes no somos foco de contagio y hay estudios internacionales que lo ha demostrado”, expresó Salcedo.

El empresario lamentó que las restricciones que a ellos se les impusieron no apliquen para el comercio informal, el cual vende su comida en calle sin ninguna medida sanitaria: “Esos son verdaderos focos de infección y desafortunadamente la autoridad no ha podido frenarlos y ahí sí estamos en una desventaja total. Nosotros sí tenemos que cumplir una cantidad de protocolos enormes de cuidados y de limitación de aforo y ellos siguen como si nada sucediera”.

La industria restaurantera informó que genera 5.6 millones de empleos directos a nivel nacional, pero con la crisis sanitaria calculaba que hacia finales del 2020 podría perder 450 mil trabajos en el país. Incluso, con el anuncio del cierre por tres semanas incrementó en 10% la pérdida de puestos.

Asimismo, consideraron que prohibir el ingreso de comensales ha afectado indirectamente a su cadena productiva, conformada por negocios como verdulerías, panaderías, tortillerías, carnicerías y pollerías.

FUTURO COMPLICADO

En un recorrido realizado por este diario por San Ángel y la Condesa se constató que hay muchos establecimientos cerrados y, los que trabajan, atiendan a una clientela que es cada vez más escasa.

Erika Dávalos, directora general de un restaurante de Plaza San Jacinto, expresó que, de una plantilla de 120 personas, sólo trabajan 9.

En el lugar es una tradición la elaboración del pan y en el Día de Reyes, los meseros salieron a vender roscas a las calles para obtener un ingreso.

Fuente: Excélsior

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