“Si Pedro está luchando desde su cama, si ha resistido tanto, si tiene tantos sueños, él quería ser maestro de niños, si no se quiere ir, nosotros cómo vamos a rendirnos”, dijo su tía, Ángela Hernández.

Una tomografía de abdomen dio nuevas esperanzas a la familia de Pedro Lezama, el joven becario del programa Jóvenes Construyendo el Futuro al que enviaron fuera de su área y horario estipulado de trabajo a desmontar y repartir material de construcción, y quedó prensado entre decenas de láminas.

Los médicos dijeron a sus padres que su intestino delgado estaba muerto y que nadie podía sobrevivir más de 48 horas. Pero Pedro sigue vivo 13 días después. 

“Había fluido intestinal. Probablemente no todo su intestino delgado estaba muerto”, explicó su padre, Alejandro Lezama.

Al ver los resultados del estudio, una especialista en Terapia Intensiva del Hospital de Traumatología y Ortopedia de Lomas Verdes en el Estado de México, donde se encuentra ahora hospitalizado, solicitó trasladarlo a Centro Médico La Raza, del IMSS, para una nueva valoración, pero el traslado no se autorizó. 

Pedro es becario del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Se estaba “capacitando” en el Ayuntamiento de San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca, donde vive. El joven es egresado de la carrera de pedagogía. A la par de cursar una maestría en administración educativa los fines de semana, se inscribió en el programa, a los tres meses de haber terminado la universidad, en parte para tener dinero y poder costear sus estudios.

Se suponía que solo debía realizar labores administrativas. Pero el 19 de noviembre lo enviaron fuera de su área y horario estipulado de trabajo a desmontar y después repartir láminas, como parte de un programa de vivienda. 

Pedro y otros jóvenes, entre ellos su hermano Alejandro, también becario del programa insignia del gobierno federal, subieron a un camión, junto con cientos de láminas. Al pasar un tope, estas se fueron sobre Pedro. Le lesionaron la cavidad abdominal. 

En el hospital de Tuxtepec, donde llegó primero, tuvo un paro cardiorrespiratorio. Pero apenas segundos antes de que los médicos lo declararan oficialmente muerto –cuenta su padre– su corazón volvió a latir. El diagnóstico, sin embargo, no fue alentador. Los médicos le dijeron a la familia que, para vivir, Pedro necesitaría un trasplante de todo el intestino delgado, un procedimiento que jamás se ha hecho. 

Pese a todo, y contra todos los pronósticos, el joven seguía con vida, así que lo trasladaron de Tuxtepec al Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca. Fueron ocho horas de camino. “Nos dijeron que sólo había 20% de probabilidades de que llegara con vida, pero Pedro llegó”, contó Ángela Hernández, tía del joven. 

En ese hospital el diagnóstico fue el mismo: necrosis intestinal. “Los especialistas les decían a sus padres que tenerlo en terapia intensiva representaba un gasto de 30 mil pesos diarios en alguien que no tenía posibilidad de sobrevivir, que mejor le dieran una muerte digna y aceptaran desconectarlo”, mencionó la señora Ángela.

Pero los padres de Pedro no aceptaron. Se planeó entonces un nuevo traslado, ahora a Naucalpan, Estado de México, al Hospital de Traumatología y Ortopedia de Lomas Verdes, a otras ocho horas de camino. “Los médicos nos dijeron –relató su tía– que en cuanto saliera del hospital, Pedro se podía morir. Pero a Lomas Verdes también llegó”. 

Allí, la familia se topó con los mismos malos pronósticos. “Ya estábamos muy desalentados – dijo la señora Ángela– aunque no pensamos rendirnos, ya estábamos desalentados cuando llegó la noticia: había fluido intestinal. Eso quiere decir que tal vez  un pedazo de su intestino no está muerto y se podría hacer un trasplante de un pedazo, su papá está dispuesto a donárselo”. 

Pero se necesita una nueva valoración en otro hospital de múltiples especialidades como La Raza, y no solo con foco en trauma como el de Lomas Verdes. 

“Fue una especialista la que pidió el traslado, no es que a nosotros se nos haya ocurrido, pero en La Raza se negaron a aceptarlo. El director, Guillermo Careaga, nos dice que los cambios apreciados en la tomografía no son concluyentes para el traslado y que allá le darían la misma terapia que ya le están dando ahorita en Lomas Verdes”, explicó Alejandro Lezama. 

Lo que le piden a la familia es tener paciencia. “Me dice el director que debemos esperar, ver cómo sigue evolucionando para hacer una nueva valoración. Pero pues nosotros no entendemos por qué, por qué no la hacen de una vez”. 

Animal Político solicitó información al IMSS sobre los motivos de rechazo del traslado a La Raza, pero el área de prensa aseguró que ya se le había explicado a la familia, y que hay un comité médico atendiendo el caso. Ellos son los responsables de emitir el diagnóstico, pero este solo los padres de Pedro pueden compartirlo, aseguraron. 

“No nos dieron más explicación que esa, que los resultados de la tomografía en realidad no reflejan muchos cambios y que hay esperar. De un comité médico no hemos escuchado. Hoy solo hablamos con el doctor Careaga y con un especialista en trasplantes”, dijo el papá de Pedro. 

Este portal también solicitó información a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), dependencia encargada del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, sobre las acciones emprendidas para brindar apoyo a la familia del becario, tanto para el traslado como para lo que amerite el caso, además de sobre las investigaciones al Ayuntamiento de Tuxtepec donde Pedro se estaba capacitando, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

“De la Secretaría solo hemos recibido llamadas, vino una señorita y dijo que iba a venir a visitarnos el subsecretario y encargado del programa, Horacio Duarte, pero no ha venido, y la verdad es que ellos no nos han ayudado en las gestiones, difundieron en los medios que están pendientes de nosotros, pero no nos han apoyado”. 

Ante esto, los padres de Pedro piden la intervención del presidente de la República para acelerar las gestiones y que su hijo tenga una nueva valoración en La Raza, por parte de  especialistas en gastroenterología y un equipo multidisciplinario. 

La familia no se va a rendir. “Vamos a insistir en el traslado, en que se haga todo lo necesario. Nos vamos a ir a plantar a Palacio Nacional si es necesario, para que nos escuche el presidente López Obrador. Si Pedro está luchando desde su cama, si ha resistido tanto, si tiene tantos sueños, él quería ser maestro de niños, si no se quiere ir, nosotros cómo vamos a rendirnos”, dice su tía.

Fuente: Animal Político

Comments

comments